¿CÓMO ENFRENTAR AL PACIENTE QUE RECIBE TRATAMIENTO DIALÍTICO?

¿CÓMO ENFRENTAR AL PACIENTE QUE RECIBE TRATAMIENTO DIALÍTICO?

La hemodiálisis representó para la Humanidad uno de los avances científicos más importantes de las últimas décadas. Aunque, gracias a ella, logran sobrevivir miles de individuos que antes estaban condenados a una muerte segura, el procedimiento impone serias limitaciones al paciente aquejado de insuficiencia renal crónica terminal.

IMPACTO PSICOLÓGICO DE LOS MÉTODOS DIALÍTICOS

El paciente sometido a tratamiento dialítico se sabe dependiente de una máquina y de una persona para la realización de su hemodiálisis, razón por la cual se siente menos autónomo. El hecho de estar en la obligación de acudir al centro 3 días por semana y permanecer en él un promedio de 12 h semanales, durante las cuales se ve sometido a situaciones de posible riesgo (manipulaciones y/o instrumentaciones, alteraciones hemodinámicas, temor a que surjan posibles fallas del equipo, etc.), le generan un sentimiento de angustia por el miedo de que algunos de esos factores pongan en peligro su vida. Tal situación establece un estrés mantenido durante el tratamiento hemodialitíco, que puede, no obstante, convertirse mediante el trabajo del equipo de salud que le brinda apoyo y confianza-en un entorno de seguridad y elevado profesionalismo.

La diálisis peritoneal, como método sustitutivo de la función renal, origina también-desde el punto de vista psicológico ciertos efectos sobre el enfermo, aunque en comparación con la hemodiálisis podríamos considerarla como una modalidad de tratamiento menos estresante. Sin embargo, la duración de las sesiones de tratamiento son mayores, pues se trata de un procedimiento más lento. Ciertas complicaciones pueden provocar dolor, lo que hace que el paciente perciba el tiempo como muy largo y pueden establecerse sentimientos de rechazo o inadaptación.

La mayor y más frecuente complicación que sufren los enfermos sometidos a tratamiento mediante la diálisis peritoneal es la peritonitis, condición que origina malestar físico y rechazo al método. En estos casos la enfermera puede-mediante la persuasión- convencer al paciente de que la garantía de su vida está precisamente en la continuidad del tratamiento dialítico y que la peritonitis no es más que una complicación de éste, y es atendida y solucionada de inmediato.

¿CÓMO ES EL ENFERMO DE INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA TERMINAL EN PLANES DE DIÁLISIS?

Unido a las dificultades que tiene implícito cada método dialítico, estos pacientes presentan, con relativa frecuencia, cansancio, fatigabilidad, dolores de cabeza, alteraciones óseas, trastornos en el sueño, náuseas y vómitos, o sea, un estado orgánico que favorece un estado de ánimo negativo. Resulta frecuente la apatía, la depresión, la falta de motivación hacia las esferas de la vida y las dificultades en las relaciones interpersonales, incluso en el medio familiar. El fenómeno puede afectar, además, las relaciones sexuales, ante el eventual establecimiento de disfunción sexual.

En la mayoría de los casos encontramos un deterioro físico considerable (pérdida de peso, cambios en la coloración de la piel, anemia, etc.), lo que constituye los factores de “desaprobación del yo y atentar contra la imagen de sí”, con repercusión sobre los mecanismos de autovaloración y autorregulación: 2 de los resortes psicológicos más importantes para el control de la conducta.

La expectativa del trasplante renal crea una profunda incertidumbre en relación con el futuro, pues los pacientes viven deseando recibir el injerto, para lo cual se someterán a una operación que, por demás, desconocen cuándo habrá de realizarse y si tendrá o no el éxito deseado. Estos pacientes consideran, en general, que el trasplante es la única salida hacia una vida normal, a pesar de los riesgos y complicaciones que puedan derivarse del tratamiento; tales situaciones elevan el nivel de ansiedad y los hacen dependientes de esta ilusión.

Los pacientes pueden variar su conducta y grado de aceptación a la diálisis, teniendo presente que el tiempo de permanencia puede ser, incluso, de varios años. En las primeras sesiones de tratamiento se pueden observar diferentes modos de reacción (ansiedad ante lo desconocido, el miedo al dolor, depresión por un estado físico deplorable o por el malestar mismo y la angustia por los futuros cambios). Es posible la negación de la enfermedad: el paciente aparenta estar controlado, no preocupado, resignado e, incluso, optimista. Todos estos mecanismos o estilos de enfrentamiento deben manejarse con un enfoque amplio y ajustarse a los intereses de cada enfermo.

ADAPTACIÓN AL TRATAMIENTO DIALÍTICO

La adaptación y aceptación a la nueva situación dependerán, en gran medida, de:

La preparación previa que, desde el punto de vista psicológico, se le haya brindado al paciente sobre el tratamiento.
Las complicaciones iniciales que puedan aparecer.
Presencia o ausencia de un buen acceso vascular.
Tolerancia a las diálisis (escasa morbilidad).
Los propios recursos psicológicos con los que cuenta el paciente: su tolerancia para enfrentar situaciones estresantes y el apoyo sociofamiliar con que cuente.

Por sobre todos los demás aspectos, una buena aceptación del tratamiento dialítico dependerá de los sentimientos que surjan en el enfermo, en relación con el equipo de salud, de lo que observe y sienta a su alrededor dentro de la unidad y de la seguridad que el equipo sea capaz de trasmitirle.

La adaptación del enfermo al plan de diálisis se valorará fundamentalmente por:

La disciplina ante el tratamiento:
 Cumplimiento correcto de la dieta, de las restricciones de líquido, de la administración responsable e individual de sus medicamentos, de la asistencia sistemática y puntual a su horario de diálisis y de la aceptación del tiempo asignado a cada sesión, sin manifestaciones de rechazo.
Estado afectivo durante el tratamiento: se valorará el mantenimiento estable de un estado de ánimo positivo, sin manifestaciones de ira, agresividad, inestabilidad, ansiedad o depresión, estados que pueden modificarse, coyunturalmente, por algún malestar físico.
El paciente deberá participar en el intercambio con otros pacientes y con el personal de forma correcta. Una conducta contraria indicará cierto grado de rechazo a su tratamiento.
Conocimiento de la enfermedad: el paciente deberá dominar los elementos fundamentales de su tratamiento, pues de esto dependerá el grado de responsabilidad ante éste.
Calidad de vida: actividades que realiza en su medio sociofamiliar (deberá mantener un ritmo de vida similar al que tenía
antes de enfermarse, sentirse útil, trabajar, recrearse, etc.).

Elaborado por: Ps. Clin. Ketty Moreira Sandoval   Ps. Clin. Isabel Espinoza Contreras.

Dialicon Quevedo.

 

¿CÓMO ENFRENTAR AL PACIENTE QUE RECIBE TRATAMIENTO DIALÍTICO?

La hemodiálisis representó para la Humanidad uno de los avances científicos más importantes de las últimas décadas. Aunque, gracias a ella, logran sobrevivir miles de individuos que antes estaban condenados a una muerte segura, el procedimiento impone serias limitaciones al paciente aquejado de insuficiencia renal crónica terminal.

IMPACTO PSICOLÓGICO DE LOS MÉTODOS DIALÍTICOS

El paciente sometido a tratamiento dialítico se sabe dependiente de una máquina y de una persona para la realización de su hemodiálisis, razón por la cual se siente menos autónomo. El hecho de estar en la obligación de acudir al centro 3 días por semana y permanecer en él un promedio de 12 h semanales, durante las cuales se ve sometido a situaciones de posible riesgo (manipulaciones y/o instrumentaciones, alteraciones hemodinámicas, temor a que surjan posibles fallas del equipo, etc.), le generan un sentimiento de angustia por el miedo de que algunos de esos factores pongan en peligro su vida. Tal situación establece un estrés mantenido durante el tratamiento hemodialitíco, que puede, no obstante, convertirse mediante el trabajo del equipo de salud que le brinda apoyo y confianza-en un entorno de seguridad y elevado profesionalismo.

La diálisis peritoneal, como método sustitutivo de la función renal, origina también-desde el punto de vista psicológico ciertos efectos sobre el enfermo, aunque en comparación con la hemodiálisis podríamos considerarla como una modalidad de tratamiento menos estresante. Sin embargo, la duración de las sesiones de tratamiento son mayores, pues se trata de un procedimiento más lento. Ciertas complicaciones pueden provocar dolor, lo que hace que el paciente perciba el tiempo como muy largo y pueden establecerse sentimientos de rechazo o inadaptación.

La mayor y más frecuente complicación que sufren los enfermos sometidos a tratamiento mediante la diálisis peritoneal es la peritonitis, condición que origina malestar físico y rechazo al método. En estos casos la enfermera puede-mediante la persuasión- convencer al paciente de que la garantía de su vida está precisamente en la continuidad del tratamiento dialítico y que la peritonitis no es más que una complicación de éste, y es atendida y solucionada de inmediato.

¿CÓMO ES EL ENFERMO DE INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA TERMINAL EN PLANES DE DIÁLISIS?

Unido a las dificultades que tiene implícito cada método dialítico, estos pacientes presentan, con relativa frecuencia, cansancio, fatigabilidad, dolores de cabeza, alteraciones óseas, trastornos en el sueño, náuseas y vómitos, o sea, un estado orgánico que favorece un estado de ánimo negativo. Resulta frecuente la apatía, la depresión, la falta de motivación hacia las esferas de la vida y las dificultades en las relaciones interpersonales, incluso en el medio familiar. El fenómeno puede afectar, además, las relaciones sexuales, ante el eventual establecimiento de disfunción sexual.

En la mayoría de los casos encontramos un deterioro físico considerable (pérdida de peso, cambios en la coloración de la piel, anemia, etc.), lo que constituye los factores de “desaprobación del yo y atentar contra la imagen de sí”, con repercusión sobre los mecanismos de autovaloración y autorregulación: 2 de los resortes psicológicos más importantes para el control de la conducta.

La expectativa del trasplante renal crea una profunda incertidumbre en relación con el futuro, pues los pacientes viven deseando recibir el injerto, para lo cual se someterán a una operación que, por demás, desconocen cuándo habrá de realizarse y si tendrá o no el éxito deseado. Estos pacientes consideran, en general, que el trasplante es la única salida hacia una vida normal, a pesar de los riesgos y complicaciones que puedan derivarse del tratamiento; tales situaciones elevan el nivel de ansiedad y los hacen dependientes de esta ilusión.

Los pacientes pueden variar su conducta y grado de aceptación a la diálisis, teniendo presente que el tiempo de permanencia puede ser, incluso, de varios años. En las primeras sesiones de tratamiento se pueden observar diferentes modos de reacción (ansiedad ante lo desconocido, el miedo al dolor, depresión por un estado físico deplorable o por el malestar mismo y la angustia por los futuros cambios). Es posible la negación de la enfermedad: el paciente aparenta estar controlado, no preocupado, resignado e, incluso, optimista. Todos estos mecanismos o estilos de enfrentamiento deben manejarse con un enfoque amplio y ajustarse a los intereses de cada enfermo.

ADAPTACIÓN AL TRATAMIENTO DIALÍTICO

La adaptación y aceptación a la nueva situación dependerán, en gran medida, de:

La preparación previa que, desde el punto de vista psicológico, se le haya brindado al paciente sobre el tratamiento.
Las complicaciones iniciales que puedan aparecer.
Presencia o ausencia de un buen acceso vascular.
Tolerancia a las diálisis (escasa morbilidad).
Los propios recursos psicológicos con los que cuenta el paciente: su tolerancia para enfrentar situaciones estresantes y el apoyo sociofamiliar con que cuente.

Por sobre todos los demás aspectos, una buena aceptación del tratamiento dialítico dependerá de los sentimientos que surjan en el enfermo, en relación con el equipo de salud, de lo que observe y sienta a su alrededor dentro de la unidad y de la seguridad que el equipo sea capaz de trasmitirle.

La adaptación del enfermo al plan de diálisis se valorará fundamentalmente por:

La disciplina ante el tratamiento:
 Cumplimiento correcto de la dieta, de las restricciones de líquido, de la administración responsable e individual de sus medicamentos, de la asistencia sistemática y puntual a su horario de diálisis y de la aceptación del tiempo asignado a cada sesión, sin manifestaciones de rechazo.
Estado afectivo durante el tratamiento: se valorará el mantenimiento estable de un estado de ánimo positivo, sin manifestaciones de ira, agresividad, inestabilidad, ansiedad o depresión, estados que pueden modificarse, coyunturalmente, por algún malestar físico.
El paciente deberá participar en el intercambio con otros pacientes y con el personal de forma correcta. Una conducta contraria indicará cierto grado de rechazo a su tratamiento.
Conocimiento de la enfermedad: el paciente deberá dominar los elementos fundamentales de su tratamiento, pues de esto dependerá el grado de responsabilidad ante éste.
Calidad de vida: actividades que realiza en su medio sociofamiliar (deberá mantener un ritmo de vida similar al que tenía
antes de enfermarse, sentirse útil, trabajar, recrearse, etc.).

Elaborado por: Ps. Clin. Ketty Moreira Sandoval   Ps. Clin. Isabel Espinoza Contreras.

Dialicon Quevedo.

Infecciones urinarias: ¿Cómo debo tratarlas?

Infecciones urinarias: ¿Cómo debo tratarlas?

 Una infección urinaria (UTI por sus siglas en inglés), es una infección de cualquier parte de la misma. La causa más común de las UTI son las bacterias que, por lo general, entran en las vías urinarias y a veces superan las defensas naturales y causan infecciones.

Diariamente, los riñones procesan alrededor de 120 a 150 cuartos de galón de sangre para producir alrededor de 1 a 2 cuartos de galón de orina, compuesta de desechos y exceso de agua. La orina fluye desde los riñones a través de dos tubos estrechos llamados los uréteres. Luego la orina se almacena en un órgano en forma de globo que se llama vejiga, y se vacía a través de la uretra, un tubo al final de la vejiga.

¿Cuáles son las causas de las Infecciones Urinarias?

La mayoría de las infecciones e son causadas por las bacterias que viven en el intestino. Por ejemplo, la bacteria Escherichia coli (E. coli) causa la mayoría de las infecciones. Los sitios donde los uréteres se ligan con la vejiga funcionan como una válvula de una sola vía para evitar que la orina se devuelva hacia los riñones, y la micción expulsa los microbios fuera del cuerpo. Este sistema es diferente en los hombres: la glándula próstata produce secreciones que retardan el crecimiento de las bacterias.

¿Quiénes contraen las Infecciones Urinarias?

Las personas de cualquier edad o sexo pueden tener una estas infecciones, pero son cuatro veces más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Las mujeres tienen la uretra más corta, lo que aumenta la posibilidad de que las bacterias lleguen a la vejiga. Además, la abertura de la uretra femenina se encuentra cerca de la vagina y del ano, lugares donde hay bacterias.

Pero también pueden sufrir infecciones urinarias las personas:

  • con diabetes o problemas con el sistema de defensa natural del cuerpo.
  • que necesitan un tubo para drenar su vejiga.
  • con problemas en las vías urinarias que bloquean el flujo de orina.
  • con lesiones en la columna vertebral u otros daños en los nervios cercanos a la vejiga.

¿Cuál es el tratamiento para las UTI?

El tratamiento para las infecciones urinarias se basa en el uso de antibióticos para destruir las bacterias que causan la infección. Estos antibióticos recetados dependerán del tipo de bacteria que esté causando la infección. Algunos antibióticos no están indicados si usted es alérgico a ellos.

Posiblemente, el tratamiento dure al menos 7 días o más. La duración del tratamiento depende de algunos factores que te mencionamos a continuación:

  • qué tan grave es la infección
  • si le recetaron desde el comienzo el antibiótico adecuado
  • si la bacteria es resistente a los antibióticos
  • si tiene infecciones repetidas
  • si tiene una anomalía en las vías urinarias que bloquea el flujo de orina
  • si es hombre o mujer; los hombres pueden requerir un tratamiento más prolongado porque las bacterias pueden esconderse en lo profundo del tejido prostático

¿Cómo puedo prevenir que me dé otra UTI?

En Clínicas Contigo nos preocupamos por ti y tu bienestar, por eso te brindamos algunos consejos que puedes incorporar en tu estilo de vida y te pueden ayudar a prevenir infecciones.

  • Beber abundantes líquidos puede ayudar a expulsar las bacterias de tu sistema. Si usted padece insuficiencia renal lo mejor es consultar con un especialista.
  • Orine con frecuencia y apenas sienta ganas. Las bacterias pueden crecer cuando la orina permanece en la vejiga demasiado tiempo.
  • Use ropa interior de algodón y prendas holgadas para que el aire pueda mantener seca la zona alrededor de la uretra.

Incorporando estos hábitos en nuestra rutina diaria podemos prevenir infecciones urinarias. En Clínicas Contigo nos preocupamos por tu bienestar.

Obesidad y enfermedad renal: consecuencias ocultas de la epidemia

En los análisis recientes de estudios experimentales en pacientes obesos con Enfermedades Renales Crónicas (ERC), las intervenciones encaminadas a reducir peso corporal mostraron beneficios en la disminución de la tensión arterial, sobrecarga del trabajo del riñón (hiperfiltracion glomerular) y expulsión de proteínas por la orina (proteinuria).

Las enfermedades renales, incluyendo ERC, nefrolitiasis (piedras en los riñones) y neoplasias (tumores del riñón), figuran entre los efectos dañinos más importantes de la obesidad, con grandes consecuencias altamente perjudiciales que elevan las tasas de morbimortalidad (aumento de riesgo de enfermedades y muerte) y altos costos tanto para cada individuo como para la sociedad en general.

La creación de programas de detección de pacientes obesos, en particular, aquellos que presentan un alto índice de riesgo a desarrollar ERC y los que reciben cuidados subóptimos, así como, la elaboración de programas que informen sobre los riesgos potenciales de desarrollar ERC, son los primeros pasos hacia la generación de intervenciones en materia de salud pública.

Foto Dra. Yarelys Leon
Dra. Yarelys León
Medico Nefróloga
Quito Norte
Telf.- 2240923 / 2433177

EL HUEVO: UN MITO QUE SE RESISTE A MORIR

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ND. DANIEL CHIMBORAZO
NUTRICIONISTA DIALICON TENA
Telf.- 062888374 / 062888378

A pesar de innumerables investigaciones realizadas sobre los beneficios importantes que aporta el consumo de huevos en la dieta, es un tema que aún no ha quedado claro, tanto así que muchos pacientes y sus familiares creen que “comer huevo eleva el colesterol”, basados en creencias sin fundamento que son adoptadas como leyes en nuestro diario vivir, impulsados en gran medida por profesionales de la salud.

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“¡No comas aguacate, ni mariscos, y menos carne de cerdo!”, son otros ejemplos que seguramente has escuchado o dicho en algún momento, resulta inconcebible que una persona consuma 2, 3 o más huevos al día, pero parece normal desayunar cereales procesados, panes, coladas, jugos con altas cantidades de azúcar y otros alimentos supuestamente más saludables por el simple hecho de tener una etiqueta con la palabra LIGTH, sin fijarnos que estos productos son los culpables de muchas enfermedades actuales.

El fisiólogo norteamericano Ancel Benjamin Keys, es el responsable con la actual “demonización” de los huevos y grasa saturadas. Keys, es considerado como el padre de la Dieta Mediterránea y en los años 50 realizó el conocido “Estudio de los sietes países”, en donde comenta que el colesterol y las grasas saturadas provenientes de la dieta eran las principales culpables de la aparición de enfermedades cardiovasculares. Esta afirmación marcó un antes y un después en los hábitos alimenticios actuales y que la industria de los alimentos ha explotado para su beneficio.

Muchos años después, el Estudio de los sietes países ha sido profundamente analizado y se concluyó que carece de fiabilidad y a pesar de estas conclusiones se sigue tomando como referencia. Estas son algunas de sus características:

  • Es un estudio observacional.
  • En las conclusiones del estudio, Keys obvió las cantidades de carbohidratos y proteínas de los más de doce mil pacientes. Al tomarse en cuenta las cantidades de los demás macronutrientes, los datos arrojarían resultados un tanto distintos como para demonizar a las grasas.
  • Los datos de las gráficas utilizadas no eran lo suficientemente claros, por lo que realmente no se podía estimar las causas de las muertes de algunos pacientes.

 

  • No se tomaron en cuenta los países donde la ingesta de grasas era elevada y donde los habitantes paradójicamente gozaban de valores bajos de colesterol, esto constituye un error garrafal.

Según estos aspectos queda claro que no deben adoptarse ciertas actitudes frente a los alimentos sólo porque alguien lo dicen. Se debe analizar de manera prudente y especialmente por profesionales de la salud por el bien de todos los pacientes.

Huevo: composición básica

huevo

 

Un huevo de gallina está compuesto de clara (75%) y yema (25%). La clara contiene un poco más contenido proteico que la yema. Poniendo un ejemplo, dos huevos enteros contienen unos 14 gramos de proteína, donde 8g son de las claras y 6g de las yemas.

El valor biológico (cantidad de aminoácidos esenciales) del huevo entero es de 146, sin embargo, al separar los valores biológicos de sus componentes nos queda que la clara de huevo (lo que comúnmente se recomienda al paciente) nos encontramos con un valor biológico de 88. Básicamente es una reducción drástica de nutrientes necesarios para el paciente

La yema de huevo, con su gran contenido de micronutrientes y vitaminas A, D, E, B1, B2, potasio, hierro o fósforo (Este último es un factor a tomar en cuenta en el paciente con hemodiálisis con valor alto de fosforo sanguíneo), hacen del huevo un super alimento, además por su alto contenido de leucina, un aminoácido esencial para evitar la pérdida de masa muscular.

¿Realmente existe una relación entre su consumo y el aumento del colesterol?

No, un rotundo NO. La gente que no consume huevos se basa en comentar que la yema básicamente está llena de grasas saturadas, de colesterol. Nada más lejos de la verdad. Si bien es cierto que contiene grasas saturadas, pero también es importante mencionar que es rico en grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas que ayudan a regular las funciones fisiológicas del organismo y aportan energía para los músculos, corazón y otros órganos

Por cada 100 gramos tenemos aproximadamente 2,5 gramos de AGS, 1,6 gramos de AGP y 3,6 gramos de AGM. Por Cualquier efecto perjudicial para la salud que pudieran ocasionar las grasas quedan más que contrarrestadas por la presencia de las grasas insaturadas.

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 De acuerdo con lo anteriormente explicado podemos concluir que:

  • El consumo de huevos no está relacionado con enfermedad cardiovascular en personas sanas. Al contrario, mejora el nivel de colesterol HDL (colesterol “bueno”).
  • Sí hay una pequeña relación de enfermedad cardiovascular en diabéticos tipo 2.
  • Las grasas saturadas no son tan peligrosas como se acostumbra a decir. Es importante hacer distinción que entre el grupo de grasas saturadas, se encuentran diferentes ácidos grasos saturados
  • El colesterol dietético no influye casi nada en el colesterol sanguíneo. Nuestro cuerpo es capaz de regular el colesterol encontrado en los alimentos.
  • Las yemas de huevo no engordan por ser “grasa”.
  • El huevo entero posee un alto valor biológico proteico gracias a la fusión de sus componentes
  • La clara de huevo baja drásticamente su calidad proteica cuando es separada de la yema.

La enfermedad renal crónica (ERC)

La enfermedad renal crónica (ERC) es un problema de salud pública importante. Prevalencia media de 7,2% (individuos mayores de 30 años), está infradiagnosticada. En pacientes seguidos en Atención Primaria con enfermedades tan frecuentes como la hipertensión arterial (HTA) o la diabetes mellitus (DM), la prevalencia de ERC puede alcanzar el 35-40%. La magnitud del problema es aún mayor teniendo en cuenta el incremento de la morbimortalidad, especialmente cardiovascular, relacionado con el deterioro renal.

La ERC se considera el destino final común a una constelación de patologías que afectan al riñón de forma crónica e irreversible.

Causas más frecuentes de ERCA (enfermedad renal crónica avanzada) con sus enlaces correspondientes. Con frecuencia más de una causa coexisten y potencian el daño renal.

  • Nefropatía diabética
  • Enfermedad vascular arteriosclerótica, nefroangiosclerosis, nefropatía isquemica. Conceptos todos que tienen en común la presencia de hipertensión arterial.
  • Enfermedad glomerular primaria o secundaria a enfermedad sistémica
  • Nefropatías congénitas y hereditarias
  • Nefropatías intersticiales
  • Obstrucción prolongada del tracto urinario (incluyendo litiasis)
  • Infecciones urinarias de repetición
  • Enfermedades sistémicas (lupus, vasculitis, mieloma….)

Prevención

Medidas generales

Antes del manejo dietético y farmacológico específico de la HTA y la proteinuria, debe hacerse especial hincapié en unas premisas que, aunque  obvias y repetidas, no deben dejar de prescribirse y vigilarse

Evitar hábitos tóxicos: abstinencia de tabaco y drogas. Una ingesta moderada de alcohol se considera tolerable: 12-14 gr de etanol (300 cc cerveza o 150 cc de vino)

Ejercicio físico: Como norma general, se recomienda realizar 30-60 minutos de ejercicio moderado de 4 a 7 días por semana. Como opinión personal: debe individualizarse, pero cuanto más mejor, de forma progresiva y paulatina. Esta sugerencia es especialmente importante en individuos son exceso de peso. Ejercicio aérobico y dinámico, aumentando progresivamente el tiempo más que el esfuerzo.

Manejo nutricional general: Debe prevenirse el déficit nutricional con dieta balanceada y rápida intervención ante estados catabólicos. Asimismo debe ajustarse la ingesta de hidratos de carbono y lípidos al estado metabólico individual.

Se considera relevante evitar el sobrepeso en esta población por dos razones primordiales: 1) prevenir la hiperfiltración glomerular y el desarrollo de proteinuria

2) Un índice de masa corporal elevado (en general >32-35 kg/m2 según los centros trasplantadores) es un criterio de exclusión en lista de espera de trasplante renal.

Hidratación y volumen de orina

Debe asegurarse una adecuada ingesta líquida especialmente en pacientes añosos y en épocas estivales. Alcanzar una diuresis de 2-3 litros al día, o incluso mayor, es una propuesta razonable y adecuada. Esta medida se aplica con más evidencia en pacientes con poliquistosis renal. Esta recomendación debe aplicarse con cautela e individualizarse. En caso de pacientes en riesgo de fallo cardíaco, las medidas de hidratación deben aplicarse con cautela, advirtiendo al paciente de los riesgos de retención hidrosalina.

No es aplicable a pacientes con síndrome cardiorrenal, con riesgo de retención hidrosalina e insuficiencia cardiaca congestiva.

Dieta de restricción proteica e ingesta salina

Un análisis detallado de las alteraciones y del manejo nutricional en la ERC se desarrollan en los siguientes enlaces:

Medidas farmacológicas

El manejo con fármacos de la ERC, renoprotección y patologías asociadas

Renoprotección: Bloqueantes del SRAA

Manejo de la dislipemia

El manejo de la dislipemia optimizando los hábitos higiénico dietéticos es el primer escalón terapéutico.

Tratamiento de la hipercolesterolemia 

Tratamiento de la hipertrigliceridemia

Manejo de la hiperuricemia

 Control de Diabetes Mellitus

Dra. Yarelys León
DIRECTORA MEDICA
SOCIHEMOD Cía. Ltda.

Solidaridad con nuestros hermanos de Tena

El invierno afecto duramente a nuestros compañeros de Tena, muchos perdieron lo que tenían y estaban desolados ante esta situación nosotros como Grupo GEN no podíamos quedarnos de brazos cruzados, de inmediato unidos como familia cada persona que forma parte de esta empresa dio su aporte para ayudar a sus hermanos en este momento de necesidad.

Unidos como familia.

¿Qué es la Hemodiálisis?

Los riñones tienen la función de limpiar la sangre de las sustancias tóxicas y de los líquidos que le sobran, que se eliminan en forma de orina, además de producir hormonas necesarias para el organismo.

La principal función de los riñones es eliminar de la sangre sustancias tóxicas y líquidos que le sobra, que son desechados en forma de orina. Además, produce hormonas vitales para el organismo.

Cuando una persona comienza a presentar fallas renales, como insuficiencia renal aguda o crónica, la hemodiálisis permite realizar las funciones de los riñones mediante equipos médicos.

La hemodiálisis es el proceso de filtración del exceso de líquidos y sustancias tóxicas del organismo mediante el paso de la sangre del paciente por un filtro periódicamente.

Quizás, usted se pregunte: ¿Cuándo es necesaria la diálisis?, es necesario recurrir a este mecanismo cuando los riñones son incapaces de eliminar los desechos y el exceso de líquidos en cantidades suficientes para que el paciente permanezca sano. Regularmente, esto ocurre cuando los riñones funcionan al 5-15 % de su capacidad.

¿Cómo funciona la hemodiálisis?

 En el proceso de hemodiálisis, la sangre del paciente es conducida desde organismo por un tubo a una máquina llamada “riñón artificial” y aquí pasa por un filtro de limpieza o dializador, en donde se produce el intercambio entre el dializador y sangre, recogiendo las sustancias tóxicas de la sangre y aportando otras beneficiosas para luego ser retornada al cuerpo.

La hemodiálisis es un proceso que simula el funcionamiento de los riñones y, al igual que estos, permite:

  • Eliminar sustancias tóxicas, sales y agua excedente del organismo.
  • Mantener el nivel preciso de ciertas sustancias químicas en la sangre.
  • Contribuye al control de la presión sanguínea.

Para poder transportar la sangre al dializador, es necesario establecer un acceso vascular o una vía de acceso a los vasos sanguíneos del paciente. Este proceso es una intervención quirúrgica menor y se realiza en el antebrazo para tener un mejor acceso y mayor facilidad en la diálisis.

Este acceso es posible de tres formas:

  • Realizando una fístula (más habitual), que consiste en unir una vena con una arteria del antebrazo. Es el método más seguro, duradero y con pocas complicaciones.
  • Implantando un injerto, es decir colocar un vaso artificial para unir una arteria con la vena del paciente. Este procedimiento se efectúa cuando no es posible realizar la fístula
  • Utilizando catéteres externos, un procedimiento que presenta mayor riesgo de complicaciones (trombosis, infecciones, entre otras), por lo que regularmente son de carácter transitorio: cuando la diálisis se debe a un cuadro de insuficiencia aguda que se prevé pasajero o mientras se forma la fístula.

¿Dónde se lleva a cabo la hemodiálisis?

Este proceso se puede llevar a cabo en un centro sanitario, centro de diálisis o en el propio domicilio, varía de acuerdo a las características del paciente: edad, actividad laboral, condiciones generales.

En general, los tratamientos de hemodiálisis dura cuatro (4) horas aproximadamente, se realizan unas tres veces por semana, sin embargo, el tiempo necesario para cada sesión de diálisis depende de algunos factores que te mencionamos a continuación:

 

  • El grado de funcionamiento de los riñones.
  • Cantidad de líquido retenido ente una sesión y otra.
  • Peso, estado físico y condición general del paciente.
  • Tipo de riñón artificial que usa.

¿La diálisis cura la insuficiencia renal?

Algunas situaciones de insuficiencia renal aguda exigen diálisis de tipo temporal (infecciones graves, accidentes entre otros), en estos casos una vez superada la crisis es posible que no se amerite la diálisis.

Sin embargo, la situación no es la misma para los enfermos renales crónicos, estos pacientes necesitarán diálisis por el resto de su vida hasta figurar como candidatos del programa de trasplante de riñón.

En Clínicas Contigo nos esforzamos día a día por brindarte calidad de vida y mejorar la situación de nuestros pacientes desde la nutrición adecuada hasta la actitud necesaria para afrontar la enfermedad. ¡Estamos Contigo!